Tiempo
especial de Gracia-Don-Favor de Dios, principio de una nueva Creación
1.
Se habla de confusión y tinieblas, pero, no es algo
malo, así como tampoco debe pensarse en un fin, es un nuevo comienzo.
2.
En este tiempo de confusión y tinieblas, estamos como en el principio, es una
nueva Creación y Dios obra por su Espíritu y su Palabra poniendo orden,
concluyendo, acabando, perfeccionando la Creación.
3.
Del abismo del ego-tinieblas-yo, hay que salir
buscando la Revelación-Don de Dios,
recibir su Palabra viva que da Vida, es decir, hay que orar.
4. Es un nuevo Pentecostés, otra vez el
Espíritu de Dios obrando.
5.
Este es un período
similar al tiempo entre la Resurrección y la Ascensión, esos cuarenta
días en los que los apóstoles, junto a María Virgen, convivieron con El Señor Resucitado, por ello es que les
había dicho previo a su Pasión, “Dentro
de un tiempo no me verán, pero después, me volverán a ver”, y además,
les dijo, “El mundo ya no me verá,
pero, ustedes, me volverán a ver”.
6. Además, es como en el
paraíso original, el tiempo previo a
la caída en el que Adán y Eva vivían en Gracia de Dios, cuando Dios mismo
visitaba a adan.
7.
Es como el
tiempo en el que El Señor bajaba a conversar en Persona con San Francisco de
Asís sentado en una piedra.
8. Es un tiempo similar
al que vivieron los apóstoles luego
de Pentecostés, reuniéndose en comunidades para compartir el pan, orar, ayunar,
imponer las manos, nutrirse en el Espíritu.
9. Cada fiel en comunión con El Señor es custodia viva, lleva, porta al Señor, Dios Vivo y
Verdadero, hace retroceder las tinieblas, trae su Divina
Presencia al mundo sin Dios y sin Fe. Es como María Virgen en la Visitación, Ella obró por caridad
pura y simple, no pensó en sí misma que estaba embarazada, movida
por pura caridad, fue a socorrer a su prima, Santa Isabel, que también estaba
embarazada. En la caridad humana, en el acto caritativo puro y simple, la
Llena de Gracia, llevando en sí al Dios Vivo y Verdadero, llevó al
Salvador que, en un instante, Presantificó al Santo Precursor, San
Juan Bautista, le dio entendimiento, le reveló quién era Él, le
reveló la misión que le encomendaba y lo proveyó de los Dones
necesarios al efecto, y éste, comenzó su misión manifestando a su propia
madre el gran Misterio ante el que se encontraba, la llenó de alegría y
felicidad revelándole la Verdad, señalándole al Salvador, tanto es así
que, ella misma proclamó y exclamó que no era digna de tan grande visita.
10.
Es un tiempo
de Gracia sin igual, sin par, como no lo hubo y, Dios quiera, como lo
será para siempre, como en el Cielo,
acá en la tierra.
11. Tiempo de convivir con Él, y con y por Él,
con todo el Cielo, con María Virgen, con los Ángeles y los Santos, sufriendo junto a Purgantes, porque aun siendo
viandantes, peregrinos, ya purgamos y nos adentramos
en los Divinos Misterios.
12.
El modo normal de vida es Muerte y Resurrección, el gran ritmo de la Creación,
en la respiración, latido, noche y día, en el año con la
naturaleza, etc., en cada Eucaristía se renueva, a diario tenemos que
subir a la Cruz como San Francisco y bajar a Jesús para que Resucite en
nuestra vida, todos los días el
sacrificio de la voluntad propia para Que Se
Haga-Reine-Triunfe-Prevalezca-Impere la Divina Voluntad, como en el Cielo, acá
en la tierra.
13.
Cada día hay que hacer el esfuerzo de llenar el
abismo, hacer retroceder las tinieblas, morir-sacrificarse, para que todo se
llene de la Divina Presencia, de su Espíritu Santo. Algo en sí mismo debe
morir, ser sacrificado, ahí el alma es liberada y logra comunión real con Dios,
y ahí lo recibe, recibe su Bendición, su Espíritu, Él establece su Divina
Presencia.
14.
Él derrama
su Espíritu sin medida, como está escrito, y no hay diferencia ya
entre consagrado o no, porque todos son del pueblo de Dios y este Don de Dios Vivo y Verdadero,
de su Espíritu-Ser-Esencia, supera todo y a todos, es su Reino en medio de nosotros, Dios
con nosotros.
15.
Las puertas del cielo
están abiertas.
16.
Como dijo San Pablo, en Él vivimos, nos movemos y existimos, no estamos lejos de Dios,
estamos en Él, su Espíritu, Su Divina Presencia llena todo.
17.
La ciencia ve vacío, espacios vacíos, habla de
materia oscura, y es porque no conoce ni ve a Dios, el Espíritu de Dios llena todo, una vez mas, no estamos lejos de Dios, en
Él vivimos, nos movemos y existimos.
Dr. Jorge Benjamín Lojo.
Tº 147 Fº 29
CPACF
Tº 3 Fº 229 CAAL
Tº 609 Fº 749
CFALP

Ver-leer:
ResponderEliminarUna Misteriosa Intervención Divina
https://jorgebenjaminlojorvl.blogspot.com/2025/11/una-misteriosa-intervencion-divina.html