Gestión de emociones,
un
aspecto no considerado aun...
Contenido:
1.- Vencer a otro, es fácil.
2.- No hay que encerrarse-abismarse en sí
mismo.
3.- La Verdad golpea-llama en la realidad.
4.- Construye con barro sobre arena,
promesa de ruina inevitable.
5.- El miedo domina y quien quiere
controlar, se descontrola.
6.- El veneno del odio.
7.- Miserablemente se dedica u ocupa solo
y siempre de sí misma.
8.- El abismo del ego cubierto por la
imagen-personalidad.
9.- La Luz de la Verdad. Sabiduría.
Mucho se ha
escrito respecto de gestión de emociones, sin embargo, hay un aspecto que no se
ha considerado ni estudiado profundamente.
En este
libro se describe el razonamiento lógico que lleva a considerar ese aspecto y
descubrirlo.
1.- Vencer a otro, es fácil.
Gestionar emociones es como practicar virtudes, combatir vicios, el viejo
combate espiritual, crecimiento, maduración, progreso, forjar una nueva
persona.
Hay que trabajar en vencerse a sí mismo antes que a otro.
Vencer a otro es fácil, con violencia, astucia o lástima, se lo puede
vencer-dominar, se le puede imponer la voluntad-pensamiento-sentimiento, lo
difícil es vencerse a sí mismo, porque, ¿Por qué se vence a otro si se esclavo
interior?, ¿Con qué necesidad?, y ¿Para qué?, ¿Qué efecto produce?, ¿Libera o
esclaviza?.
A nosotros mismos no nos podemos mentir, y si lo hacemos, es temporal y
causa ruina. Pretender mentirse a sí mismo es como querer usar un zapato que mas
chico.
Hay que ver-aceptar la Verdad, rendirse-allanarse, superar el miedo,
vencerse, ponerse de pie, sobreponerse, crecer, reiniciarse, reponerse y
empezar de nuevo donde hemos tropezado.
Se debe romper el manto de neblinas-miedo, el límite personal, sortear el
obstáculo de la dureza-rigidez-autodefensa, vencer ese instinto de conservación
que se manifiesta como violencia o autodefensa.
Hecho este trabajo interior-personal, sí se puede vencer a otro o
superarlo, ¿Cómo?, con el perdón, y perdonando, acéptelo o no el otro, estamos
libres y lo hemos superado verdaderamente, triunfamos, prevalecemos, reinamos,
imperamos.
Esto es así
porque, obligándolo o induciéndolo a hacer o no hacer a nuestro gusto y placer,
no está vencido, sino sometido, y si sometemos a otros, es signo de que,
interiormente, estamos sometidos, somos esclavos y no vemos la realidad.
2.- No hay que encerrarse-abismarse en sí
mismo.
Se debe
salir del abismo del ego-yo, no pensar en sí mismo porque se vuelve algo
maníaco-obsesivo, solo genera mas necesidad.
Atrapa, y
volviéndose consciente de sí mismo, la persona se vuelve inconsciente de todo
lo demás, se olvida de todos.
Hay que hacer
lo contrario a lo que indica o a lo que mueve el instinto, no pensar en sí, no
preocuparse por sí, no tenerse lástima ni embroncarse, simplemente, demos
olvidarnos del ‘yo’.
Superar,
olvidar, ignorar lo que sucede, ser indiferente, no usarlo como excusa para
pensar en sí mismo, lamentarse, quejarse u obrar violentamente.
Se trata de
olvidarse de si mismo, ignorarse, porque, el que baja la mirada al abismo del
ego, se pierde, queda hipnotizado, se convierte en un agujero negro en el
espacio que solo piensa en su necesidad, como un nene malcriado, caprichoso,
inmaduro, ‘yo quiero, yo necesito, a mí me hace falta’ y no hay otra cosa mas
que ‘yo, yo y yo’.
Hay que
vencer el miedo y dejar de preocuparse por sí mismo, como si el ‘yo’ no
existiera, porque, si le prestamos excesiva atención al ‘yo’, al final, existe
solo el ‘yo’ y se eclipsa todo lo demás.
El miedo
lleva o mueve a ser dominante, imperativo, a querer vencer-prevalecer, pero, la
persona no se libera del miedo obrando de esta manera, al contrario, le está
dando el poder de dominarla-someterla, el miedo determina su conducta y se
impone la voluntad o se constituye en su esencia, vive-obra-se mueve con y por
miedo.
Una persona
puede aparentar ser segura por lo imperativa-dominante-caprichosa o
manipuladora, pero, es débil, endeble, blanda, inconsistente, miedosa, frágil.
Quien domina
a otros, está dominado interiormente.
Es simple,
liberado, libera y, consecuentemente, esclavo esclaviza. Se cosecha la siembra
o nadie puede dar o transmitir sino lo que tiene, y cada uno tiene, lo que en
esencia es, lo que eligió ser y hacer.
Así, el
esclavo de sí mismo, de su yo-ego, está dominado-sometido-esclavizado por el
miedo, entonces, transmite miedo, por miedo domina, somete, esclaviza,
manipula, etc., mientras que, quien se ha vencido a sí mismo, deja a otros
libres.
3.- La Verdad golpea-llama en la realidad.
Una crisis-tropiezo-imponderable
imprevisto, pone en jaque lo que la persona es, viene a funcionar como un
torpedo bajo la línea de flotación de su vida constituida.
Cuestiona
todo lo que es, quiebra, socava, destruye los cimientos, la aniquila, la
despoja de todo dejándola en lo que en esencia es, la pone cara a cada con su
fragilidad.
El
imprevisto, lleva a tomar consciencia de la realidad, la Verdad golpea-llama en
la realidad:
Estaba
construyendo en arenas movedizas, y con barro.
Es
inevitable el choque con la realidad, siempre llega, como las olas a la playa.
En la
dificultad, la persona conoce sus límites, palpa la realidad, conoce
intempestivamente la Verdad de la que huía, se estrangula con su propia cuerda
o alcanza los límites naturales, aun obrando con buena intención, no puede mas
y cuanto hace, siempre acabará en ruina, desgracia, derrumbe: Acá todo es
provisorio y pasajero, es ley natural de lo que es el mundo o la creación
entera, todo está en movimiento.
No debe
resistirse, sino simplemente allanarse, aceptar lo que es verdad-realidad,
reconocer sus límites naturales, es simplemente humana, no es mas que cualquier
otra persona, así como tampoco es menos.
Aun
queriendo creer que es omnipotente, es simplemente humana y limitada, pero, no
inútil, mucho menos incapaz de volver a ponerse de pie siendo una persona
diferente.
4.- Construye con barro sobre arena,
promesa de ruina inevitable.
Ante el
inevitable choque con la realidad, podemos negarnos a verla-aceptarla, podemos
insistir y persistir en sostener la mentira-delirio-fantasía, esa evasión de la
realidad que solemos llamar ‘vida’.
Podemos
encapricharnos, pero, inexorablemente, la realidad es la clara expresión de la
Verdad inalterable, solo somos humanos, una simple persona, y limitada por
definición...
Debemos
tomar consciencia que hemos construido una vida-existencia-paso por el tiempo
en la arena, en la inconsistencia, en la falsedad-mentira, evadiéndonos de la
realidad.
Construimos
orgullo-tinieblas, delirios-fantasías, apariencias de realidad, nos damos una
imagen-apariencia-personalidad por la que esperamos ser vistos-conocidos-aceptados,
por la que queremos-pretendemos evitar ser despreciados-odiados-ignorados-olvidados.
Y lo que
determina la manera en la que construimos, es lo que antes hemos padecido.
Instintivamente obramos y nos movemos para evitar volver a padecer.
Con el
correr del tiempo, acabamos existiendo para sostener esa imagen-identidad, ese
‘yo’, lo que hemos construido y decimos-creemos que somos, aquello que
consideramos nuestra salvación, es decir, lo que nos mantiene supuestamente
defendidos-protegidos y a salvo de lo que nos provoca miedo.
En el fondo,
hay miedo, lástima, autocompasión y en esencia, existimos por y para nosotros
mismos, nos volvemos excesivamente conscientes de nosotros, nos abstraemos de
la realidad hundiéndonos en el abismo finito y miserable de nuestra nada
temerosa y solo preocupada por sí misma, recordar el viejo adagio “Quien mira
mucho a abismo, termina siendo mirado por él”.
Estar
pendiente de sí mismo, existir por y para sí mismo, solo genera vacío-abismo,
genera miedo, excesiva e inútil preocupación por sí mismo, acabamos existiendo
nada mas que por y para nosotros mismos, o peor, para ese abismo de nada
delirante que llamamos ‘yo’ y que se ha constituido en nuestra
imagen-yo-personalidad-vida.
Con el
correr del tiempo viviendo de esta manera, no existe mas que uno mismo, soy
solo yo, eso aísla, encierra, limita. Y así, al final, no queda nada, solo
polvo y cenizas, como un carbón totalmente consumido, gris, parece que está,
sin embargo, el viento lo hace desaparecer.
Si existimos
centrados solo en nosotros mismos, crecemos como sauce llorón, ramas largas,
pero, inconsistentes, débiles, caen al suelo, y hasta pueden funcionar como
cadenas, ataduras, se ligan-fijan al suelo, forman raíces, y éstas, son falsas
seguridades que aparentan ser fortalezas, pero, impiden elevarse, crecer fuerte
y erguido, libre y feliz.
La
fragilidad de nuestra imagen-personalidad-yo, es innegable, y la Luz de la
Verdad nos llama a golpes de realidad demostrándonos que nuestro
yo-personalidad-imagen, es endeble, inconsistente, como pompa de jabón,
estrella fugaz, castillo de naipes, humo, niebla que se disipa ante el sol de
la Verdad-realidad que golpea, llama y quiere despertar.
Hay que
desapegarse de las falsas luces, de las tenues y miserables luces como la del
fósforo que se consume enseguida, o como la de la estrella fugaz que brilla al
consumirse y desaparecer, estamos llamados a ser soles, fuentes de luz eterna e
inextinguible que no sufre mella ni menoscabo, pero, ¿Quién o cómo se enciende
el sol?.
5.- El miedo domina y quien quiere
controlar, se descontrola.
En el fondo,
se autodesprecia, y se autodesprecia porque fue despreciada, ignorada, no
amada, olvidada, no tomada en cuenta, o porque, no habiendo ocurrido tales
cosas, temió padecerlas.
El miedo, lo
instintivo y bajo, lo irracional, ese instinto de conservación, la
domina-somete-esclaviza.
Busca
permanentemente seguridad, y entiende-supone que tiene seguridad si manda,
impera o impone su voluntad.
Así se
vuelve caprichosa, obsesiva, dominante, llegando a un estado histeria o
alteración continua por el que acaba en desesperación.
Se encierra
en su mundo donde cree que está segura y se dedica a
imperar-prevalecer-dominar-someter, todo tiene que pasar por su
juicio-autoridad, en todo debe imponer su voluntad, suponiendo que así evitará
el miedo, evitará ser olvidada, ignorada, despreciada.
Tiene por
falsa seguridad dominar, prevalecer, imponerse, someter, controlar a todos. No
advierte que, pretendiendo controlar, se descontrola.
También, se
deforma, es como un pulpo con tentáculos y ventosas, en todo busca estar
presente y estar por encima, controlándolo.
6.- El veneno del odio.
En el fondo,
el alma está resentida, odia y se odia, está envenenada, hay rabia, furia,
desprecio, odio.
El veneno la
llena, tiene rabia-furia-bronca.
Recuerda y
ve la herida, el desprecio-maltrato padecido.
También se
odia-desprecia a sí misma porque fue mordida por el odio-desprecio y ese veneno
lo lleva en su sangre.
Además, como
cáncer, va creciendo, demoliendo, destruyendo, convirtiendo en veneno todo, va
infectando a la persona y tomándola por completo.
Con el
correr del tiempo ve todo oscuro, tenebroso, deforme. Al final, no siente mas
que odio-veneno, no tiene gusto por nada y termina aborreciendo la vida,
despreciando la verdad, sintiendo aversión por la luz.
El odio, es
odio siempre. Va creciendo y carcomiendo al alma, pugna por extender su
dominio-presencia.
La persona
siente a cada instante mas deseos de odiar-despreciar y tiene pensamientos
siempre oscuros, perversos, despiadados, despreciativos hacia otros, es el odio
mismo que pugna por extenderse y dominar, prevalecer, imperar en su interior.
Momentáneamente
se siente fuerte, poderosa, cree que el odio la ayuda a vencer, prevalecer,
pero, la está consumiendo, destruyendo, es como droga.
La única
forma de liberarse de la escalada en el odio o de autodestrucción, es el
perdón, soltar, liberar, perder para ganar.
Considerar
acá también la envidia, ese odio o aversión a la vida-bien-verdad-amor, y
especialmente a la felicidad de otros. El alma envenenada aborrece todo lo
bueno, verdadero, la luz, el amor y la felicidad ajena.
Ni siquiera
se lamenta por sí, el veneno del odio lo cubre todo, solo siente odio,
aborrecimiento, desprecio, maldad y deseo de destruir, corromper, arruinar y
hacer padecer a otros.
7.- Miserablemente se dedica u ocupa solo
y siempre de sí misma.
La persona
se arrastra como víbora, babosa o gusano sobre la faz de la tierra.
Se mueve con
lástima, autocompasión lastimosa, pesada, pegajosa, aplastante, sofocante.
Y
miserablemente se dedica u ocupa solo y siempre de sí misma, es como si se
llevara al hombro, cargara con sí misma.
Su obsesiva
búsqueda es de aceptación, reconocimiento, atención, evitar el desprecio,
evitar pasar desapercibida o ser ignorada.
Es esclava
del miedo que la domina y de la actividad que desarrolla para
satisfacerlo-alimentarlo-conformarlo porque, en definitiva, no hace otra cosa
mas que servir al miedo que la domina, el mismo que la somete-esclaviza.
Alimentando-conformando
al miedo, no crece otra cosa mas que miedo, es lo que está cultivando o lo que
está poniendo por obra, y así, dominada por el miedo, al final, se convierte en
miedo, es lo que hace y es, lo que crece-fermenta en su interior.
No tiene mas
que miedo, y se convierte en miedo, todo es causa o motivo de miedo, temblor,
desconfianza, preocupación, duda.
8.- El abismo del ego cubierto por la
imagen-personalidad.
Lo que
es-hace, lo que construye, aquello que dice y cree ser, si bien parece
construido hacia arriba y afuera, en realidad, lo está haciendo encerrándose en
sí misma, hacia adentro y abajo.
Existe por y
para sí misma, se está encerrando en su ‘yo’.
Todo empieza
y termina en su yo-ego.
Y si bien
cree que se exalta-eleva, la realidad es que está hundiendo la cabeza en su
ombligo, se abisma en sí misma, se pierde en la estrechez de su ser finito.
Es como un
embudo, la boca es ancha, el ego es grande, pero, se afina hacia abajo, cuanto
mas se hunde-encierra en sí misma, mas estrecha y miserable se vuelve la
persona.
Estrecha y
miserable en cuanto a prestar atención a otros. Se vuelve miserablemente
obsesionada consigo misma.
No puede ni
quiere pensar en otra cosa mas que en sí.
Ella misma
es su principio y fin, piensa por y para sí misma, existe solo para
satisfacerse, o peor, para satisfacer el abismo de su ego.
El abismo de
su ego es cubierto por la imagen-personalidad, la máscara que se da para
ocultar o disimular que vive para satisfacerse miserable y desamoradamente sin
pensar en otra cosa mas que en sí misma.
9.- La Luz de la Verdad. Sabiduría.
La crisis,
el tropiezo, el imponderable imprevisto, destruye lo que la persona ha
construido, demuele su personalidad-identidad elevada sobre arena movediza y,
por añadidura, con barro.
La saca de eje,
la golpea y llama a la realidad, la vuelve consciente de la Verdad, que no es
autosuficiente, no es omnipotente y no existe por sí misma, sola, mucho menos
puede hacerlo por y para sí, y menos todavía pretender que otros existan por y
para ella, para satisfacerla-servirla-conformarla-obedecerla.
Ante la
crisis, puede intentar sostener o realzar la imagen-personalidad caída, lo que
sería reafirmar la mentira-engaño-error, o puede aceptar el límite, la realidad
y reconsiderar la situación y modo de vida.
Puede decir
‘yo soy’ y mentirse-engañarse a sí misma, tratar de imponerse la mentira que la
lleva a evadirse en la fantasía de creerse omnipotente y autosuficiente y que
existe por y para sí misma.
O bien puede
aceptar que no es, que, si bien existe, no es por sí misma, y así comprender la
necesidad de un cambio real.
Ahí puede
aceptar que necesita de alguien superior que le ha dado la existencia y que le
puede dar el ser.
Puede dejar
de arrastrarse como babosa o gusano con lástima-pena y esa enfermiza autocompasión
infernal.
Puede
aceptar la demolición del orgullo-fantasía-error, esa esclavitud-asociación con
la mentira por la que permanecía en el engaño-error.
Y puede
construir con la Verdad-Sabiduría, en la realidad.
La Verdad es
que Él Es Dios y solo Él lo Es.
Demolida la
mentira, liberada de ese orgullo-fantasía, vencido el miedo-terror de
preocuparse por sí, aceptando a Dios Vivo, comienza otra vida, una verdadera
vida, La Vida, con mayúsculas.
En
definitiva, irrumpe la Verdad, chocamos contra la realidad, se hace la Luz, y
si levantamos la cabeza del ombligo-ego, hay otro mundo, hay que salir de los
límites del ‘yo’, salir del sepulcro-ego, dejar de reptar-arrastrarse y empezar
a vivir-volar.
Y esto es
mas que inteligencia emocional, es SABIDURÍA.
¿Cómo
empiezo?, en el encuentro diario-personal con Dios, ¿Quién sos vos?, ¿Quién soy
yo verdaderamente?, ¿Cuál es el Camino?, ¿Qué es lo que debo hacer o no hacer?,
preguntas iniciales para encaminarse en la oración-meditación-contemplación,
que es el modo normal de andar por El Camino.
Dr. Jorge Benjamín Lojo.
Tº 147 Fº 29 CPACF
Tº 3 Fº 229 CAAL
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