Cuanto
mas pequeño, mas grande. Quántum
Tenemos que ser como la mas pequeña partícula,
algo ínfimo, mínimo, Quántum, reducidos a nada, para que Él sea Todo en
nosotros, porque esa es la Verdad, Él Es Todo, El Que Es El Todo, debe ser Todo
en nosotros para que estemos en la Verdad.
Reduce-aniquila al ‘yo’, nos deshace, y en
todo aspecto de la vida, prevalece Él, Él Es, El Que Se Llama “Yo Soy”. En
definitiva, esa es la Verdad, Él Es, Él Es Dios, y Solo Él.
El ‘yo’ se expresa y es, en la voluntad, en la
voluntad que decimos propia.
De ahí que no deba reinar-imponerse en ningún
aspecto de la vida, en todo es necesario que sea humillada, vencida, derrotada,
se vea impedida de ser y hacerse, para que se imponga-impere-sea la Voluntad
Divina, y así, Sea Dios en nosotros, así como es con nosotros.
Cuando nos aniquila, Él Es en nosotros, pero,
a la vez, nosotros somos en Él, porque somos lo que en verdad somos, nada en
Él, en Él Que Es Todo. Esto es vivir en la Verdad.
Si nos reduce la mas mínima expresión del ser,
Él Es en nosotros.
Y como nosotros estamos en el mundo, Él entra
y está en el mundo.
De esta manera, aun estando en medio del
mundo, somos como los monjes en el desierto, oración, penitencia, sacrificio.
Y en esta forma, somos el punto de unión,
nexo, conexión entre el Cielo y la tierra, fuente de la Presencia Divina.
No hay otra manera de vivir en la Verdad, de
permanecer en la Luz, y como siempre, todo es obra de Él.
Pensar que hay gente que ni siquiera es capaz
de elevar una oración...
La vida es oración y la oración es la vida.
Hay gente que dice y cree vivir en la Verdad,
pero, no deja a Dios Ser y Hacer, solo aprende sobre Dios y habla sobre Él,
pero, no le da lugar, no le permite disponer como Dios Que Es.
Si Dios Hace Su Voluntad en la vida, Él Es Dios
y nosotros somos en Él, Él entra en el mundo y nosotros entramos en el Cielo.
Si no le ponemos límites, cosechamos o
recibimos lo mismo, es lógico, hay reciprocidad, por algo lo pide, entonces, no
tenemos límites en y por Él.
Por ello, sigamos adelante, continuemos en el
camino en el que venimos transitando, oración, sacrificio, perseverancia,
sabiendo que todo da frutos y el verdadero fruto Es Él, es su Presencia Viva en
nosotros, en y entre nosotros, y de esta manera, al final, en nuestra vida,
damos a luz a Jesús, a Aquel Que Es La Luz Verdadera.
Dr. Jorge Benjamín Lojo.
Tº 609 Fº 749
CFALP
Tº 147 Fº 29
CPACF
Tº 3 Fº 229 CAAL


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